viernes, 10 de abril de 2015

Guillaume y los chicos, a la mesa


"Mi madre siempre decía 'Guillaume y los chicos, a comer'. Y yo me preguntaba ¿por qué Guillaume y los chicos, si yo también soy un chico?"

Me apetecía retomar el cine francés y me quedé con ganas de verla el año pasado, cuando la estrenaron. Así que la puse, por probar a ver qué tal y ...fue una sorpresa. Es la ópera prima de su director, Guillaume Gallienne. Guillermín nos cuenta toda la historia en primera persona y desde el escenario de un teatro. Se interpreta a sí mismo y a su madre, intentando demostrarnos lo muchísimo que desea ser como ella. Un dato importante a tener en cuenta: es autobiográfica. Lo cual significa que sí; el pobre debió pasarlo mal a ratos, porque de lo que trata la cinta es de su relación con su madre a lo largo de su adolescencia y siempre rodeada de "aires gay".

Ya no es extraño encontrarse una película de temática gay (lo siento, el nombre es horrible y poner "homosexualidad" no lo mejora) pero no estoy acostumbrada a que sean de este estilo. Quiero decir: las que he visto hasta ahora se centran siempre en cómo el protagonista tiene que asumir su sexualidad y cómo la asumen después en su entorno, con todas las dificultades que le supone. Hasta ahí, bien. Pero, por primera vez, te cuentan cómo alguien que tiene asumido que es gay debe asimilar que no lo es. Y la verdad ...me chocó. Y si me chocó a mí, no puedo imaginar cómo se sentiría él en su momento.

Lo cierto es que la disfruté; tiene sus momentos cómicos, pero no es una comedia. Aunque me alegro de que ya no sea un trauma para el director, quien dice que rodarla ha sido una especie de colofón a la terapia que recibió. Supongo que la reflexión que la cinta nos deja al acabar es que dejemos de juzgar a los demás, porque nunca sabemos hasta qué punto les condicionamos ...dejemos que cada uno decida por sí mismo.

Aquí os dejo el táiler, por si os decidís.
Guillaume y los chicos, a la mesa



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