Me levanto cada mañana y ahí estás: apareciendo el primero, porque esa noche no había dejado de soñar contigo.
Me incorporo: voy hacia la ducha y allí, mientras el champú y el gel van impregnando de aroma el baño, recuerdo el olor de tu colonia en tu cuello … una de las muchas veces que la olí. Recuerdo cómo iba apagándose, conforme pasaban las horas del día; te recuerdo a ti, guiándome para que la oliera mientras aún podía y –al salir de la ducha- el olor que han dejado el gel y el champú es el que había siempre en tu baño, porque usábamos los mismos.
Y al vestirme veo tu ropa en el armario.
Cuando salgo de casa también pienso en ti, porque paso por todos los lugares a los que fui contigo. Y, cada vez que paso por alguno, me pregunto si tú pensarás en mí también, cuando tienes delante esas mismos sitios …
Se me ha olvidado reír. Así que, cada día es como una mala pesadilla que no termina hasta acostarme: y la mente me sigue jugando malas pasadas, entonces. Las imágenes en mi cabeza no me dejan dormir, ni descansar.
Y, cuando me levanto, ahí estás: apareciendo el primero, porque esa noche no había dejado de soñar contigo.
Me encanta Gse, se que he tardao en decirlo pero mas vale tarde k nunca.
ResponderEliminarMe sigue encantando cómo se ven las cosas desde tus ojos... sigo leyéndote. Un beso desde Badajoz
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