
A todos nos abruma la soledad.
Todos hemos pasado una noche interminable deseando no estar solos; echando de menos algo o a alguien.
Lamentándonos por lo que hicimos ... o por lo que pudimos haber hecho.
Para el caso es lo mismo porque [igualmente] duele.
En fin, qué decir sobre este tema?
Qué se hace cuando lo que duele no está a la vista y no es palpable?
Cómo se hace para que una herida así deje de doler y cierre?
Cómo es posible dejar de pensar en ese alguien que nos trae de cabeza ... cuando sabemos de sobra que [por mucho que lo intentemos] no queremos dejar de pensar en esa persona?
Cuántas veces nos habremos planteado A qué hago caso: cabeza o corazón?
Y sabe Dios cuántas veces nos habremos equivocado.
Bueno, la verdad es que no pretendía sacar ninguna conclusión, sino deciros a los que leáis esto que, a pesar de la situación que hayáis tenido, tengáis ahora o [espero que no] en un futuro, que recordéis una cosa: es sólo algo circunstancial.
Y todos nos hemos sentido así alguna vez ... si es que no nos sentimos así ahora.La soledad nos arrastra a todos, y superarla no es fácil.
Yo nunca me he sentido tan fuerte. No sé si hay alguien tan fuerte.
Pero esta noche, me conformo con saber que no soy la única.
Un beso a todos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario