
Oscar Wilde decía que lo peor que nos puede pasar son dos cosas: la primera es no conseguir lo que nos gustaría tener y la segunda es conseguirlo.
También decía que lo peor era lo segundo. Y es que, cuando se cumple algo que se deseaba, se corre el riesgo de la decepción ...
Muchas veces hemos pensado en lo que queremos; lo que cada uno necesita para ser feliz. Pero, y si se hiciera realidad?
Quizá el razonamiento de Wilde sea demasiado radical, pero es cierto que nada nos asegura que consiguiendo lo que queremos seamos felices.
Puede que al pensar que teniendo tal cosa vamos a ser felices nos equivoquemos.
Pensadlo: cuánta gente hay que, teniéndolo todo, se sigue sintiendo vacía?
No conocéis a nadie así? Hay muchas personas que, aunque no les falta de nada, siguen sin saber para qué están aquí.
Y creo que cuando uno es feliz no se siente así, verdad? Es probable que esto pase porque nos centramos en cosas vanales.
Bueno, quizá no vanales porque tienen importancia; pero que, a la larga, sean cosas que descubrimos que no nos aportan nada ... si acaso, disgustos. Por ejemplo, basar lo felices que vamos a ser en el éxito profesional [o simplemente en el trabajo] no creo que nos lleve a ninguna parte. Al final quizá acabes trabajando de algo que jamás habrías pensado y, sin embargo, puede que seas más feliz de lo que habrías sido si hubieras seguido por otro camino.
De todas formas, estoy hablando de basar la felicidad en una u otra cosa cuando yo siempre he pensado que la felicidad no se basa en nada: sólo en disfrutar.
Disfrutad todo lo que podáis.
Un beso!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario